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Es difícil meter el pie en la puerta

Laila Justesen tiene 38 años y lleva utilizando audífonos desde que tenía cuatro. A pesar de tener una deficiencia auditiva, obtuvo la licenciatura en económicas y está especializada en contabilidad. Eligió este campo basándose en las perspectivas laborales, pero sólo encontró discriminación y decepción.

Es difícil meter el pie en la puerta

"Cuando terminé el instituto, tuve que tomar la difícil decisión de lo que quería llegar a ser. Para mí era muy importante elegir una educación que me llevara a un trabajo seguro. En el fondo, siempre había sabido que había ciertas profesiones donde mi pérdida de audición podía ser un obstáculo. Por lo que consideré que lo mejor era ir donde demandaba el futuro. En ese momento, había una gran demanda de economistas e ingenieros," comenta Laila.

Laila Justesen es danesa y obtuvo su licenciatura en económicas en la Escuela de Negocios Handelshøjskolen, en Aarhus, la segunda ciudad más grande de Dinamarca. Sin embargo, en el momento de graduarse en 1992, había sobreabundancia de economistas.

"Además de mi discapacidad auditiva, tuve que enfrentarme con un campo masificado," comenta, "y pasé una época muy dura tratando de entrar en el mercado laboral. Pero me decía a mi misma: 'puede que no lo tenga todo a mi favor, pero si lucho un poquito más duro lo podré conseguir. Todo lo que necesito es suerte.' Envié de 300 a 400 solicitudes de empleo y me hicieron algunas entrevistas."

Pero nunca logró pasar a la fase siguiente tras la entrevista. No recibió ninguna oferta de trabajo. Las entrevistas solían ir bien hasta que explicaba lo de su pérdida de audición, momento en el que los responsables de contratarla parecían perder el interés por ella. Algunas veces, se enfrentó con una discriminación descarada, al decirla claramente que no la contratarían debido a su deficiencia auditiva.

"Solicité un puesto en la administración de un hospital, y me dijeron de forma descarada que no podía esperar que los médicos perdieran el tiempo conmigo, que debía comprenderlo."

"Por supuesto, la suerte también juega su papel," añade Laila. "Y simplemente no tuve la suerte suficiente de topar con un empresario que estuviera dispuesto a creer en mí."

Por fin, un empleo

Finalmente, acudió a las autoridades locales en busca de ayuda. La contrataron para un puesto temporal, como suplente, en la ciudad de Aarhus. Estuvo trabajando en el departamento de nóminas y después, en la oficina de finanzas del Ayuntamiento.

"Era un buen trabajo," dice Laila. "Nunca tuve ningún problema una vez dentro. Me mandaban un montón de tareas. Por supuesto, no era capaz de oír a los que estaban al fondo de la oficina y buscaba contacto visual con las personas con las que hablaba, pero no me obstaculizaba de ningún modo a la hora de realizar mi trabajo."

Socialmente, todo marchaba bien. "Soy una persona bastante sencilla," comenta. "Perderme algunas cosas no me molesta. Nunca me molestó."

El trabajo temporal de Laila Justesen en la ciudad de Aarhus fue prolongado en varias ocasiones, pero al cabo de dos años, se quedó de nuevo en paro.


Vuelta a los anuncios de empleo

"Resumo mi búsqueda. No estaba preocupada porque ahora tenía experiencia. Tenía algo de experiencia en enseñar, había obtenido experiencia en contabilidad, había trabajado con nóminas y algo de programación. De nuevo, hice muchas entrevistas de trabajo."

Pero aun así, las entrevistas no llegaron a ninguna parte.

"Después de nueve meses, tiré la toalla. Simplemente no podía soportarlo más. Fue muy duro, especialmente porque soy una persona con una gran fuerza de voluntad. Así que durante un año me entretuve haciendo pequeños trabajos, hasta que acudí a un curso de busca de empleo organizado por mi sindicato."

Ayudante Informático

Gracias a un proyecto intensivo de informática que incluía prácticas en empresa, Laila Justesen fue contratada por una compañía de informática, para un puesto con una amplia gama de responsabilidades.

"Era asesora de desarrollo," explica. "Trabajaba con proyectos de soluciones de programación para usuarios en Dinamarca, y pasaba mucha parte del tiempo visitando a los clientes. También proporcionaba asistencia en línea de emergencia y estaba encargada de los servicios 24 horas- finanzas, ventas, campañas de ventas, renovación de contratos, funcionamiento diario de los servicios. Además, me encargaba del material para seminarios y muchas otras tareas, de mayor o menor envergadura.

La compañía fue comprada y se fusionó en varias ocasiones. Después de cuatro años, el departamento en el que Laila trabajaba fue vendido y se hizo autónomo. El último año, fue a la bancarrota y una vez más se quedó sin trabajo.

"Fue devastador," comenta Laila. "Me encantaba mi trabajo. Pero pensé que con toda la experiencia que había adquirido sería capaz de encontrar otra cosa." Pero Laila Justesen volvió de nuevo a la historia de siempre. Solicitando trabajos en el campo de informática y contabilidad, yendo a entrevistas, pero al final no conseguía nada.

"Soy completamente consciente de que no voy a ser la primera de la lista en todo momento, pero me parece increíble que no haya tenido ni una pizca de suerte después de tantas entrevistas," comenta.

Discriminación

Laila Justesen está desesperada por conseguir un empleo. Recientemente, ha estado buscando un puesto en áreas donde no se necesitan cualidades específicas, como una empresa electrónica o un vivero, pero no ha tenido éxito.

Nunca tuvo ningún problema en sus trabajos anteriores. Ha desempeñado bien su papel y ha disfrutado de excelentes relaciones con sus compañeros de trabajo. Es simplemente una cuestión de meter el pie en la puerta, y así poder demostrar lo que vale, aportando además sus habilidades adicionales y su fortaleza de carácter, que le han ayudado a superar su discapacidad auditiva y lograr sus objetivos a lo largo de su vida.

"Los empresarios deberían estar más dispuestos a darme el beneficio de la duda, y probar algo un poco diferente. Sin embargo, mi experiencia me dice que si se tiene que elegir entre dos personas y una de ellas es discapacitada auditiva, siempre van a elegir a la otra. Incluso si el candidato con déficit auditivo es mejor, profesionalmente hablando. Es una pena, pero es la cruda realidad."

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