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La pérdida de audición en ancianos no suele diagnosticarse

La pérdida de audición es la tercera enfermedad crónica con más incidencia entre los ancianos, y tiene graves consecuencias en su salud física y mental.

A pesar de estas consecuencias, no se evalúa ni se trata la pérdida de audición en la mayoría de los pacientes de la tercera edad, aun cuando se disponen de métodos sencillos para examinar la audición, los cuales son fáciles de administrar por el médico de familia o un médico de atención primaria, según informa un estudio norteamericano reciente.

De acuerdo con este estudio, entre el 25% y el 40% de los norteamericanos mayores de 65 años padecen discapacidad auditiva. Un tratamiento efectivo podría mejorar radicalmente su audición. Aun así, a la mayoría de los ancianos no se les realiza ni siquiera una prueba sencilla de audición. Menos del 10% de los médicos de cabecera exploran la audición de los pacientes ancianos, y sólo se le ajustan audífonos al 25% de los pacientes que se podrían beneficiar de ellos.

La investigación, basada en un estudio de 1.595 artículos científicos publicados entre 1985 y 2001, fue publicada en Journal of the American Medical Association, el 16 de abril de 2003.

"Muchas personas aceptan la pérdida de audición como parte del envejecimiento," explica a HealthScoutNews, el Dr. Bevan Yueh, autor principal del estudio. "Lo que no se debe aceptar es la consecuente pérdida de calidad de vida. Existen tratamientos efectivos para la pérdida de audición."

El estudio destaca que la pérdida de audición en ancianos está estrechamente ligada a un aislamiento social, depresión, baja autoestima y dificultades para desenvolverse.

Los autores del estudio recomiendan que se de la misma importancia a la exploración de la audición, que a la revisión de la tensión y de la vista. Existen dos procedimientos muy sencillos para una primera evaluación de la audición: la utilización de un audioscópio de mano y la realización de un cuestionario, que el paciente puede rellenar en la sala de espera.

La exploración de la audición es vital, ya que los propios pacientes no notan que tienen una pérdida de audición, debido a que se desarrolla de forma gradual. Muchos de ellos no se dan cuenta de lo mal que oyen hasta que están aislados socialmente, se quedan en casa y suben el volumen de su televisión. El Dr. Yueh alude a casos de personas que dejan de hablar a sus nietos y ya no disfrutan de la vida social, pero añade: "Entonces, se ponen unos audífonos, y pueden volver a vivir plenamente."

Fuentes: The Journal of the American Medical Association, volumen 289 No. 15, 16 de abril de 2003.

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