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01 de octubre de 2012

La pérdida de audición por envejecimiento nos afecta a todos más tarde o más temprano

La pérdida de audición relacionada con la edad forma parte del proceso natural de envejecer. Al hacernos mayores, nuestra capacidad auditiva disminuye. El tratamiento para la pérdida de audición relacionada con la edad son los audífonos. No obstante, varios estudios demuestran que la música y nuestros hábitos alimenticios, entre otros, pueden retrasar o reducir los efectos de la pérdida de audición por envejecimiento.

La pérdida de audición por envejecimiento nos afecta a todos más tarde o más temprano

Una de las causas principales de la pérdida de audición es la edad. La pérdida auditiva es una consecuencia natural de envejecer. Al hacernos mayores, las células ciliadas del oído interno comienzan a morir, y nuestra audición irá empeorando según van muriendo más células ciliadas. Esta pérdida de audición progresiva por envejecimiento empieza a producirse a partir de los 30 ó 40 años.

Algunas personas pierden la capacidad auditiva y padecen pérdida de audición relacionada con la edad antes y con mayor rapidez que otras. Al alcanzar los 50, la pérdida de audición por envejecimiento afecta cada vez a más personas, y su presencia es más y más común a partir de los 60 y 70 años. La pérdida de audición relacionada con la edad se denomina presbiacusia y el principal tratamiento es el uso de audífonos.

La pérdida de audición por envejecimiento y el médico de cabecera

Un estudio realizado en Australia indica que el papel del médico de cabecera no es decisivo a la hora de detectar la pérdida de audición por envejecimiento. Según los investigadores, el porcentaje de casos de pérdida de audición que diagnostica y trata el médico de cabecera es relativamente bajo, además de que son pocos los casos que se descubren de forma oportuna.
De acuerdo con los datos obtenidos en un estudio anterior, tan solo 3 de cada 1.000 consultas al médico de cabecera de pacientes mayores de 50 años estaban relacionadas con la pérdida de audición por envejecimiento.

Formación musical

Un estudio sugiere que tener formación musical desde niño podría ser la razón por la cual muchas personas mayores con un pasado musical tienen mejor audición que las que no son músicos. Una científica estadounidense ha descubierto que el cerebro puede aprender a superar ciertos tipos de pérdida de audición relacionada con el envejecimiento, y demuestra que las personas mayores, para las que la música ha sido parte de su vida desde la infancia, tenían más facilidad para discriminar unas consonantes de otras.

El ácido fólico puede retrasar la pérdida de audición

Un estudio indica que el ácido fólico es beneficioso para la audición. Tener un nivel bajo de ácido fólico en sangre se asocia a un aumento del riesgo de padecer pérdida de audición en un 35 %, según un estudio australiano. El ácido fólico, o vitamina B9, es una vitamina natural. Este estudio consolida la idea de que existe una relación entre las vitaminas B y la capacidad auditiva.

Tras analizar los niveles en sangre de ácido fólico, vitamina B12 y homocisteína, investigadores de la Universidad de Sydney observaron que existe una correlación con el riesgo de padecer pérdida de audición por envejecimiento.

En 2009, un grupo de investigadores descubrió que los hombres mayores de 60 años con alta ingesta de ácido fólico de alimentos y suplementos alimenticios tenían una reducción del riesgo de desarrollar una pérdida auditiva del 20%.

En 2007, en un estudio en el que participaron 728 hombres y mujeres de 50 a 70 años, se llegó a la conclusión de que los suplementos de ácido fólico retrasaban la aparición de la pérdida de audición por envejecimiento en bajas frecuencias.

Dieta baja en calorías

Llevar una dieta baja en calorías puede retrasar también la pérdida de audición relacionada con la edad. Científicos de la Universidad de Wisconsin-Madison enEE.UU. han logrado retrasar la pérdida de audición por envejecimiento en ratones, mediante una restricción calórica en la dieta. Experimentos con ratones demuestran que reducir el consumo de calorías en un 25% activa una enzima, llamada Sirt3, que sirve para preservar la audición. Mientras que la dieta conseguía retrasar la pérdida de audición en varias frecuencias en los ratones normales, no ocurría lo mismo en los ratones carentes de la enzima Sirt3.

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