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01 de octubre de 2014

Los secadores de manos, algunos instrumentos musicales y los fuegos artificiales pueden producir pérdida de audición

Se sabe que la música excesivamente alta y los entornos laborales ruidosos causan pérdida de audición inducida por ruido. No obstante, la pérdida de audición inducida por ruido también puede ser provocada por fuentes más inusuales como los secadores de manos, los fuegos artificiales o instrumentos musicales de viento como la trompa.

Los ruidos que nos rodean pueden causar pérdida de audición. Algunas de las causas más obvias para padecer pérdida de audición inducida por ruido se dan al trabajar en entornos laborales con elevados niveles de ruido o por escuchar música a todo volumen con auriculares o en conciertos. Sin embargo, la pérdida de audición inducida por ruido también puede llegar a producirse por fuentes menos evidentes.

Los secadores de manos pueden ser perjudiciales

Los secadores de manos que se encuentran en los aseos públicos y muchos lugares de trabajo no suelen considerarse como fuentes habituales de riesgo. Sin embargo, a pesar de que ahora son más silenciosos que antaño, los actuales secadores de manos ultra rápidos pueden producir pérdida de audición, según un estudio de la Universidad de Londres.    

Una exposición prolongada a niveles de sonido por encima de los 90 decibelios, como los que generan los secadores de manos, puede provocar una pérdida de audición permanente. El estudio demuestra que los secadores de manos ultra rápidos no deberían haber superado los controles de seguridad. El motivo es que las pruebas de seguridad se realizan en laboratorios significativamente más grandes, por tanto, no puede obtenerse una impresión real del sonido concentrado que se produce en un pequeño aseo público.

Los fuegos artificiales provocan pérdida de audición

El intenso sonido de los fuegos artificiales puede producir pérdida de audición si no se utilizan protectores auditivos. Los niveles de ruido que generan los fuegos artificiales pueden alcanzar los 150-175 dB. Según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, un adulto no debe exponerse a más de 140 dB de presión sonora máxima, y en el caso de los niños, el límite se establece en 120 dB.

La pérdida de audición provocada por la exposición al fuerte ruido de los fuegos artificiales puede ser temporal o permanente, y puede causar también tinnitus.

Los músicos de trompa ponen en peligro su audición

Los músicos profesionales de trompa trabajan en un entorno ocupacional perjudicial para sus oídos, lo que a su vez, pone en peligro su carrera profesional. Un estudio australiano indica que muchos de los músicos de trompa sufren pérdida de audición inducida por ruido. Aun así, menos de 1 de cada 5 de estos profesionales utilizaban tapones para los oídos para proteger su audición.

Los músicos de trompa suelen exponerse a un nivel sonoro de entre 81-90 dB durante un periodo de hasta 48 horas a la semana.

La música alta daña los nervios cerebrales

La música no solo es perjudicial para los músicos, también para los oyentes. Al escuchar música a través de auriculares corremos el peligro de dañar los nervios cerebrales. Un equipo de investigadores de la Universidad de Leicester del Reino Unido ha descubierto que la música alta puede producir un efecto similar en el cerebro al que se da en la esclerosis múltiple.

Es la primera vez que los científicos han podido identificar el daño que se produce en la célula neuronal como resultado de la exposición al ruido. Cuando las fibras nerviosas se exponen a niveles de ruido por encima de los 100 dB, se destruye la capa protectora que las recubre, la mielina, que como consecuencia interrumpe los impulsos eléctricos neuronales.

La pérdida de audición inducida por ruido podría ser reversible

Cuando se padece una pérdida de audición inducida por ruido se produce un daño en la cóclea. Hasta la fecha, se sostenía que la pérdida auditiva inducida por ruido era irreversible, sin embargo, un estudio reciente de la Universidad de Medicina de Stanford indica que podría no ser el caso.

El estudio afirma que si tras la exposición al ruido fuerte se recibe tratamiento de inmediato, la pérdida auditiva podría ser reversible. La solución radica en regenerar las células nerviosas ciliadas de la cóclea y facilitar la medicación adecuada tras la exposición al ruido. De este modo, los investigadores esperan poder reducir los daños y los efectos de la pérdida de audición.

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