Historia de los audífonos

Los primeros audífonos eran grandes cajas pesadas que ocupaban tanto como un maletín. Nada parecido a los pequeños audífonos digitales actuales que pueden ocultarse en el interior del oído y que ofrecen una reproducción casi perfecta del sonido.
Historia de los audífonos

En la actualidad, los audífonos son dispositivos digitales inteligentes de tamaño reducido que pueden conectarse a casi cualquier producto electrónico. En el siglo XXI, los audífonos suponen un antes y un después en la vida de millones de personas que presentan pérdida auditiva en todo el mundo. Muy lejos quedan los primeros audífonos inventados hace ya más de 100 años, al alcance de solo una minoría y tan voluminosos como un maletín, lo cual dificultaba su manejo.

Al principio, los audífonos eran pesados y definitivamente nada adecuados para llevarlos encima. Los primeros audífonos consistían normalmente en un micrófono independiente, un amplificador, auriculares y una voluminosa batería. Debido que el dispositivo funcionaba mejor cuando se colocaba en la mesa y se utilizaba con un par de auriculares, era bastante engorroso de usar. Aunque la batería era grande, tan sólo duraba un par de horas, tras las cuales se agotaba. Además de todo esto, los primeros audífonos eran caros y sólo algunas personas podían adquirirlos.

Primer audífono portátil

En 1902, tres años después de que estuvieran disponibles los primeros audífonos, éstos se hicieron más ligeros. Las personas con deficiencias de audición podían ahorrar energías y adquirir un dispositivo portátil más ligero que podía llevarse puesto y que funcionaba mejor que los primeros modelos.

Aunque el diseño era de menor tamaño, el amplificador y las baterías debían colgarse alrededor del cuello y el micrófono debía colocarse en la mano para oír adecuadamente.

Las personas que utilizaban audífonos debían llamar bastante la atención. Además, el tamaño del micrófono variaba de acuerdo con la gravedad de la pérdida de audición, de forma que una persona con una pérdida de audición profunda estaba obligada a llevar un gran micrófono con el audífono. Los modelos grandes de mesa los seguían usando muchas personas algunos años después de que se introdujeran los primeros audífonos portátiles.

La revolución del transitor

Los audífonos portátiles y poco manejables se usaron, tras varias mejoras, hasta bien avanzada la década de los 50. Sin embargo, la invención del transistor en 1947 revolucionó la tecnología de los audífonos. Hasta entonces, se habían utilizado válvulas en los audífonos, y el transistor hizo posible fabricar audífonos mejores y más pequeños.

La capacidad de amplificación del transistor era superior a la de las válvulas, y como consecuencia las pilas permitían que los nuevos audífonos se utilizaran durante más tiempo.

Las primeras personas con deficiencias de audición que pasaron a utilizar los nuevos audífonos con transistores tenían que llevarlos encima, pero poco después se hicieron tan pequeños que podían colocarse directamente detrás o encima del oído.

Estos pequeños dispositivos hacían que las personas con dificultades de audición no atrajeran tanto la atención.

Desde los años 60 en adelante, se desarrollaron los pequeños audífonos situados en el interior del canal. Sin embargo, no eran tan fiables como los audífonos más grande y visibles que se situaban detrás del oído, los cuales tuvieron varios procesos de mejora y fue posible hacerlos mucho más discretos.

Tecnología digital

Lo que era común a todos los audífonos era la tecnología analógica que se utilizaba para procesar el sonido. El desarrollo del procesamiento digital del sonido condujo a mejoras espectaculares en la efectividad de los audífonos.

Los audífonos digitales se componen de un pequeño ordenador programable y son capaces de amplificar millones de diferente señales sonoras con mucha precisión, mejorando la capacidad de audición de las personas con deficiencias auditivas.

Audífonos digitales modernos

A mediados de los 80 se lanzaron al mercado los primeros audífonos digitales, unos modelos preliminares no muy prácticos. Los audífonos que de verdad alcanzaron el éxito no llegaron hasta finales de los 90, con un diseño de tamaño reducido y colocados dentro del oído o de forma discreta detrás de este. Pocos años después, la tecnología digital sustituyó a la antigua tecnología analógica y todos los audífonos eran ya de tipo digital.

Hoy en día, prácticamente todos los audífonos digitales modernos son dispositivos inteligentes avanzados que se adaptan de forma automática al entorno para así ofrecer la mejor experiencia auditiva en un contexto concreto. También pueden conectarse a otros dispositivos electrónicos como por ejemplo el teléfono y la televisión por medio de Bluetooth u otras tecnologías de conexión.

Los audífonos digitales mejoran la habilidad auditiva de las personas hipoacúsicas de tal manera que hasta aquellas con pérdida auditiva profunda pueden vivir su vida prácticamente con total normalidad. Los audífonos digitales suponen un cambio radical en la calidad de vida y la salud de muchas personas con pérdida de la audición.

 

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