Los implantes son rentables y mejoran la calidad de vida

En los últimos 20 años se han publicado multitud de estudios científicos que demuestran que los implantes auditivos como son los implantes cocleares y los dispositivos de conducción ósea son rentables y tienen un impacto positivo en la calidad de vida de las personas que los llevan.

Los implantes auditivos no solo facilitan la audición y contribuyen a mejorar la calidad de vida de las personas que presentan pérdida auditiva. También son una inversión segura para la sociedad. Gran cantidad de investigaciones científicas en los últimos años revelan que los implantes, tanto los unilaterales como los bilaterales, son rentables en muchos sentidos.

La colocación del implante y la rehabilitación consiguiente cuestan dinero. Sin embargo, la inversión en implantes vale la pena, puesto que hacen posible que la persona que los lleva pueda oír y por lo tanto participar y contribuir a la sociedad en mayor medida que si no escuchara. Además existen gastos sociales (pensiones, seguridad social) que se ven reducidos gracias a los implantes, lo cual supone un ahorro directo para la sociedad.

Si nos fijamos en el caso concreto de los niños y los más jóvenes, invertir en implantes bilaterales supone un gran acierto económico para la sociedad a largo plazo. Pero también lo es en el caso de los adultos, pues, como se viene documentando en gran cantidad de estudios científicos recientes, tratar la pérdida auditiva reduce el riesgo de deterioro cognitivo, demencia y depresión, lo cual a su vez se traduce en un menor gasto social para estos trastornos.

Calidad de vida

Son muchas las investigaciones científicas que revelan que los implantes traen consigo avances en la calidad de vida de los individuos y sus familias durante años, a la vez que aumentan sus posibilidades de conseguir un empleo y repercuten de forma positiva en su economía.

La calidad de vida se ve beneficiada por los implantes porque estos hacen posible:

  • Comprender el lenguaje y captar las señales sonoras;
  • Seguir el hilo e intervenir en las conversaciones;
  • Participar en encuentros familiares y sociales;
  • Involucrarse en temas educativos, formativos y laborales.