05 Agosto 2020

Los problemas auditivos y de visión impactan gravemente a los mayores

La detección temprana y el manejo a tiempo de los trastornos de la visión y la audición son factores clave a la hora de aumentar la calidad de vida de los adultos mayores.

Expectativa de salud mínima y esperanza de vida por lo general más baja. Según un estudio realizado en Singapur, este es el panorama al que se exponen las personas que tienen problemas tanto de visión como de audición en comparación con las que presentan solo uno o ninguno de estos problemas.

El estudio halló que a los 60, 70 y 80 años de edad era de esperar que las personas con problemas de visión, audición o ambos tipos vivieran más tiempo con limitaciones físicas y restricciones en las actividades cotidianas que aquellas personas sin impedimentos.

Hay que buscar tratamiento

Los investigadores concluyen que «el manejo apropiado y a tiempo de la discapacidad visual y auditiva, especialmente en el caso de coexistir, tiene el potencial de reducir la cantidad de años que los adultos mayores viven con limitaciones en la función física y en las actividades del día a día».

«Los problemas de visión y audición a menudo se perciben como una parte indeseable pero al mismo tiempo inevitable del envejecimiento, por lo que en muchos casos no hay detección ni tratamiento. Este importante estudio realizado por nuestros investigadores muestra que la detección temprana y el manejo oportuno de los trastornos de la visión y la audición por parte tanto de los adultos mayores como de sus familiares y los sistemas de salud son cruciales a la hora de aumentar la calidad de vida de los adultos mayores», señaló el profesor Patrick Casey, vicedecano superior de investigación de la escuela de Medicina Duke-NUS (Singapur), según Science Daily.

Problemas referidos por los participantes

En el estudio, los investigadores pidieron a los participantes que calificaran sus propias capacidades de visión y audición. Para evaluar su función física les preguntaron si tenían problemas a la hora de realizar tareas para las que se requiere el movimiento de los brazos y las piernas, como caminar 200-300 metros, subir diez escalones sin parar o levantar las manos por encima de la cabeza. Así mismo, los participantes explicaron si tenían dificultades a la hora de completar actividades cotidianas básicas, como bañarse, vestirse o comer, y actividades cotidianas instrumentales, como realizar las tareas domésticas, administrar sus medicamentos o desplazarse en transporte público.

El estudio constó de tres bloques. Un primer bloque con 3.452 participantes entrevistados en 2009; un segundo bloque con 3.103 entrevistados de nuevo en 2011-2012; y un tercer bloque con 1.572 entrevistados de nuevo en 2015.

Los problemas aumentan con la edad

En términos absolutos, la visión reducida afectaba a 12-17% de los adultos y la pérdida auditiva, a 6-9%, mientras que entre 9 y 13% de los participantes presentaban las dos. Una parte sustancial de entre ellos (34,6% del bloque 1 al 2 y 42,7% del bloque 2 al 3) desarrolló cambios en su nivel de visión y audición.

En el primer bloque (en 2009), un 40,6% de los adultos con pérdida auditiva manifestó limitaciones físicas y un 20,8%, restricciones en las actividades cotidianas. En el segundo bloque (2011-2012), las cifras ascendieron hasta un 52,2% y un 26,6% respectivamente, volviendo a aumentar en el tercer bloque (2015) hasta alcanzar un 60,4% y un 29,4%.

En el caso del grupo con problemas visuales y auditivos, un 65,5% manifestó limitaciones físicas y un 39,28%, restricciones en actividades cotidianas en 2009. Dichas cifras también se vieron incrementadas, de manera que alcanzaron un 64,3% y un 43,7% en 2011-2012 y un 78,7% y un 50,6% en 2015 respectivamente.

Menos años sin limitaciones

El estudio halló que la esperanza de vida más reducida se da entre los adultos mayores que presentan tanto problemas de visión como pérdida de la audición, en cuyo caso se calcula además que pasan el 62% del resto de su vida con limitaciones físicas y prácticamente un tercio (31%) con restricciones en las actividades cotidianas. En cambio, en el caso de las personas sin problemas de visión ni audición, las limitaciones solo afectarían a un 38% y un 16% del resto de su vida respectivamente.

Datos del estudio

El estudio empleó datos de tres bloques de una encuesta longitudinal representativa a nivel nacional llamada PHASE relativa a la salud y el envejecimiento de los mayores en Singapur.

El estudio, «The Impact of Self-Reported Vision and Hearing Impairment on Health Expectancy» (El impacto de los problemas de visión y audición autoindicados en la expectativa de salud), se publicó en American Geriatric Society.

Fuentes: www.sciencedaily.com y American Geriatric Society

 

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